El primer día del año 2026 será difícil de olvidar para los ciudadanos de Nueva York, para Estados Unidos y, en gran medida, para el mundo.

La ciudad que durante décadas simbolizó el dinamismo del capitalismo global eligió como alcalde a Zohran Mamdani, un político que se autodefine dentro del socialismo democrático. Pero en realidad es islámico, o sea, anti-Israel, pro Hamas, pro hezbollah, etc… en definitiva, pro Irán, de fuertes raíces nazis.

¿Cómo llegó Nueva York a ese punto?

Para entenderlo es necesario observar un proceso político y cultural que se fue desarrollando gradualmente durante las últimas décadas. Lejos de ser un hecho repentino, la llegada de una figura de estas características al gobierno de la ciudad es el resultado de una transformación progresiva de la política y de la cultura de Nueva York.

El punto de inflexión: la alcaldía de Bill de Blasio

Un momento clave en ese proceso fue la llegada al poder de Bill de Blasio en 2014. Su administración marcó un cambio importante respecto del estilo tecnocrático y empresarial de su antecesor, Michael Bloomberg.

Mientras Bloomberg gobernó con una lógica de gestión cercana al mundo corporativo, De Blasio introdujo un discurso político centrado en la desigualdad social y el rol del “Estado” como instrumento de corrección de esas desigualdades.

Varias de sus iniciativas pueden interpretarse —según algunos analistas— como parte de una estrategia cultural que sigue las ideas del pensador italiano Antonio Gramsci, quien sostenía que los cambios políticos profundos no se producen únicamente a través de elecciones o revoluciones, sino mediante la construcción gradual de una nueva hegemonía cultural dentro de la sociedad.

Leer el siguiente artículo: GRAMSCI: EL PODER DE LAS PALABRAS Y LA BATALLA CULTURAL – International Report

1. La narrativa de: “la historia de dos ciudades”

El eje central de la campaña de De Blasio fue el concepto de “A Tale of Two Cities” (Una historia de dos ciudades).

La idea planteaba que Nueva York estaba dividida entre una élite económica beneficiada por el crecimiento financiero de la ciudad y amplios sectores de la población que quedaban al margen de esa prosperidad.

Este discurso buscaba redefinir el marco del debate público: pasar de una narrativa centrada en el éxito económico de la ciudad a otra donde la desigualdad se presentaba como una crisis estructural que requería una mayor intervención del Estado.

2. Instituciones y educación

Una de las políticas más emblemáticas de la administración De Blasio fue la creación del programa de pre‑kindergarten universal, que garantizaba educación temprana gratuita.

Más allá de su dimensión social, algunos críticos sostienen que políticas de este tipo también cumplen una función cultural. Las instituciones educativas, al igual que los medios o la cultura popular, son espacios donde se transmiten valores y visiones del mundo.

Este enfoque recuerda el concepto gramsciano de “guerra de posiciones”, según el cual los cambios políticos duraderos se consolidan lentamente mediante la influencia en instituciones sociales clave.

3. Cultura, activismo e intelectuales

Durante su carrera política, De Blasio mantuvo vínculos estrechos con organizaciones comunitarias, sindicatos de docentes y movimientos sociales.

En 2013 incluso participó en una actividad en el denominado “Gramsci Monument” en el Bronx, un proyecto artístico que buscaba acercar las ideas del pensador italiano a comunidades de viviendas públicas.

Este tipo de iniciativas reflejaban una concepción de la política donde la cultura, la educación y el activismo social forman parte de un mismo proceso de transformación ideológica.

4. El crecimiento del socialismo democrático en Nueva York

Paralelamente a la alcaldía de De Blasio comenzó a fortalecerse en la ciudad una corriente política organizada: el movimiento de los Socialistas Democráticos de América (Democratic Socialists of America).

Este grupo, históricamente marginal dentro de la política estadounidense, experimentó un crecimiento notable a partir de la segunda mitad de la década de 2010.

Uno de los momentos más visibles de ese crecimiento fue la elección al Congreso de Alexandria Ocasio‑Cortez en 2018, quien derrotó en las primarias demócratas a un dirigente veterano del establishment del partido.

Su victoria no solo representó un cambio generacional dentro del Partido Demócrata, sino también la aparición de una nueva generación de dirigentes que reivindican abiertamente ideas socialistas dentro de la política estadounidense.

Nueva York se convirtió desde entonces en uno de los principales centros de expansión de ese movimiento, especialmente entre votantes jóvenes, sectores universitarios y organizaciones comunitarias urbanas.

5. Políticas de inclusión y redefinición del rol del Estado

La administración de De Blasio también impulsó políticas orientadas a ampliar derechos sociales y la participación cívica.

Entre ellas se destacan: la creación de identificaciones municipales para residentes sin documentación federal y las reformas en la política policial destinadas a limitar su accionar en lo que el alcalde definía como “prácticas discriminatorias”.

Para sus defensores, estas medidas representaban avances en materia de inclusión social. Para sus críticos, en cambio, formaban parte de una transformación ideológica más profunda en la orientación política de la ciudad.

Un cambio gradual en el clima político

Visto en perspectiva, el ascenso de nuevas figuras políticas en Nueva York no puede entenderse únicamente como el resultado de una elección aislada.

Durante más de una década se fue configurando un nuevo clima político en el que discursos sobre desigualdad, justicia social y transformación institucional pasaron de ocupar un lugar marginal a convertirse en elementos centrales del debate público.

En ese contexto, la llegada de dirigentes que se identifican abiertamente con el “socialismo democrático”, para los analistas es la culminación de un proceso cultural y político que se venía gestando desde años anteriores, No olvidemos que, el “Partido Nazi” significaba: “Partido Nacional Socialista de los Trabajadores”, y fue aliado de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) durante varios años.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *